A UN AÑO DEL ATENTADO, a algunos nos resultaba evidente que antes de decretar qué país extranjero podía estar detrás del ataque, era prioritaria la investigación local y el examen de la sospechosa actuación de las fuezas de seguridad argentinas. Recién luego de esclarecerse la autoría material, podría establecerse la autoría intelectual. El titular de la DAIA Rubén Beraja, en cambio, prefería tirar la pelota afuera. Así quedó de manifiesto en la nota que nos hiciera la publicación de California, Jweekly, en Julio de 1995:
"Lo importante no es demostrar si Irán estaba o no
estaba detrás del atentado", dijo Horacio Lutzky, director de noticias
del canal de televisión por cable judía argentina Alef Network y ex
editor de la revista "Nueva Sión" . "Lo que realmente importa es
encontrar la conexión local, a los que proporcionaron la inteligencia,
casas de seguridad y apoyo a los terroristas", dijo Lutzky. Y que había que seguir con atención a sectores fascistas de las fuerzas de
seguridad, vinculados a la última dictadura miilitar. "Fascistas no investigan fascistas". Beraja, en cambio "consistentemente rechazó apoyar a
aquellos que insinúan la complicidad de policía y fuerzas de seguridad
en el atentado". Hoy se encuentran procesados por encubrimiento las cabezas de las fuerzas policiales y de inteligencia de entonces, y el propio Beraja.