BRINDANDO SOBRE LOS ESCOMBROS

LA CENSURA QUE DERRIBÓ UN CANAL

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lunes, 13 de julio de 2026

¿QUÉ TUVO QUE VER LA FINAL DEL MUNDIAL ´94 CON EL ATENTADO A LA AMIA?

 




           

En la noche del domingo 17 al lunes 18 de julio de 1994 se terminaba de definir,  el campeonato mundial de fútbol.    Luego de 90 minutos empatados en cero,  y de un alargue de 30 minutos sin goles,  Brasil e Italia fueron a penales.    Y una ciudad futbolera como Buenos Aires estaba pendiente del dramático resultado,  con las calles casi desiertas.   La definición favoreció a Brasil,  que así obtuvo su cuarta copa.

La selección argentina,  capitaneada por Diego Maradona, había asomado como la gran candidata.  Pero unas semanas antes de la final,  tras ganar contra Nigeria 2 a 1 el 25 de junio,  una extraña enfermera rubia llevó de la mano a Diego a un control antidoping amañado, anulable y negociado políticamente, que dias después dejó fuera de competencia al inigualable 10.   Y con él,  al seleccionado nacional.

Sin el epiodio del supuesto doping de Diego Maradona,  probablemente el 18 de julio de 1994 hubiese encontrado a la Argentina en las tapas de todos los diarios festejando la obtención de Mundial.    Para esas mismas horas,   donde la atención de todas los medios del mundo pudo haber estado centrada en Argentina, los terroristas habían programado el atentado contra la AMIA.

Finalmente la euforia mundialista se trasladó a Brasil,  pero el operativo siguió su marcha.     

Desde la noche del 17 de julio y hasta las 2 o 3 de la madrugada del 18 de julio,  un helicóptero de procedencia desconocida sobrevoló varias veces los techos de la AMIA,  hasta casi posarse sobre el edificio.     La llamativa presencia de un helicóptero se reiteró allí incluso en la hora previa a la voladura de la mutual. Y no fueron pocos los asombrados testigos que se presentaron a declarar lo que vieron: 





La testigo María Josefa Vicente vivía en Pasteur 594.   Este edificio abarca la esquina de Tucumán y Pasteur,  en diagonal a la mutual.

Desde su balcón se divisaba el frente y la cuadra de la AMIA.

La noche del domingo 17 al lunes 18 de Julio  -según la declaración que presencié en el juicio oral ante el T.O.F. 3-  ,  ella estaba acostada en el dormitorio.  De pronto su marido la llamó desde el balcón y le dijo:  “¡ vení,  vení,  que va a bajar un helicóptero sobre el techo de la AMIA!”.   El hombre amagó ir a la terraza del edificio para poder ver mejor,  pero ella le pidió que no fuera.  La testigo se acercó a la maqueta de la sala de audiencias que reproducía los edificios de la zona,  y con su mano ubicó el lugar donde dijo que el helicóptero “estaba como suspendido sobre la AMIA”.  Afirmó que con un reflector no muy potente iluminaba hacia abajo,  y que permaneció así algo más de un minuto.  Al ser preguntada al respecto,  dijo que el color de la máquina era “parecido al que tenían los primeros Torinos,  un dorado especial tirando a beige”.   El Fallo valoró  que  María Josefa Vicente dijo  “que parecía que estaba por aterrizar sobre el edificio de la AMIA. Agregó que la aeronave permaneció suspendida sobre la mutual y un inmueble lindero, a unos 4 ó 5 metros de altura, por espacio de un minuto, retirándose luego en dirección al oeste”.

 Otros testigos refirieron en similares términos,  y dada la cantidad y contundencia de los testimonios,  la Sentencia del Tribunal Oral Federal  del año 2004 tuvo por cierto el vuelo suspendido sobre la AMIA de un helicóptero la madrugada previa al atentado.    Pero el problema era que nadie lo había investigado seriamente. 

"Al respecto, cabe señalar que la prueba producida en el debate permitió establecer que entre las últimas horas del 17 de julio de 1994 y la madrugada del día siguiente, un helicóptero sobrevoló el edificio de Pasteur 633, a baja altura”,  y que tal aseveración “encontró respaldo en los dichos de Enrique Antonio Cárdenas, Lidia Bernardita Cazal Martí, Martín Rubén Strajman, Mario Alberto Chencinski, Sara Rosa Goldsztein, Gabriel Omar Gutesman, Isaac Szterenbaum, Marta Nilda Portela, María Isabel Lima Ponce, Eduardo David Medina, María Josefa Vicente y Remo Carena”.

Lidia Bernardita Cazal Martí, que trabajaba como empleada doméstica en el edificio de enfrente de la AMIA (Pasteur 632, 10º piso “A”), dijo que el domingo 17 de julio, a eso de las 21.00 hs, aproximadamente, en circunstancias en que ingresaba al edificio, pudo advertir que un helicóptero sobrevoló los inmuebles de la zona durante unos 15 minutos, pareciéndole “muy raro que volara tan bajo y justo enfrente de la A.M.I.A.”

Martín Rubén Strajman refirió que durante la medianoche previa al atentado escuchó, durante unos 8 ó 10 minutos, el sobrevuelo de un helicóptero,   “hasta que sintió como si la aeronave estuviera posada sobre la terraza de su edificio”  (de Pasteur 632, enfrente de AMIA)   “tornándose insoportable el ruido; ubicación en la que se mantuvo durante aproximadamente 2 ó 3 minutos”. Isaac Szterenbaum,  también vecino de Pasteur 632  explicó que el domingo 17 de julio en horas de las medianoche, en oportunidad de ingresar junto con su cónyuge a su vivienda,  advirtió que un helicóptero daba vueltas sobre el edificio de la AMIA,  circunstancia que calificó de absolutamente infrecuente.  Tras el atentado que destruyó parte de su edificio informó de ello al personal de la SIDE que lo entrevistó,  llamándole la atención que su interrogador le contestó que “ya saben de eso”,  pero no le preguntó nada sobre sobre lo que vio. 

Y así muchos más.

Pero el juez Juan José Galeano (luego destituido y condenado penalmente por su actuación criminal en este expediente) no hizo nada para averiguar "la procedencia de la aeronave y los motivos por los cuales sobrevoló la zona que horas más tarde constituiría el epicentro del atentado",  según reprochó el fallo del tribunal oral que entre 2001 y 2004 analizó la "investigación".  Para ese entonces,   la documentación oficial relativa al registro de vuelos ya había sido destruida tras el plazo de guarda obligatoria.

La fuerza que naturalmente podía circular con helicópteros por los cielos de la ciudad de Buenos Aires era la Policía Federal,  la misma que infiltró al espía “Iosi” en la comunidad judía, y que luego se dedicó a encubrir y desviar la investigación.   

 

LA PISTA CARAPINTADA

Unos meses después del atentado a la AMIA,  quien fue descubierto ofreciendo a la venta un helicóptero junto a miembros de las fuerzas de seguridad que fueron acusados del robo de armamento fue el militar carapintada Jorge Pacífico, experto en explosivos y demoliciones, y muy vinculado a la embajada de Irán.  Los carapintadas encabezaron sublevaciones contra el juzgamiento de crímenes de lesa humanidad cometidos en la dictadura militar,  y exhibían  un ideario de extrema derecha y antisemita.

Instantes antes del atentado,   Pacífico se encontraba a 200 metros de la AMIA reunido con otros integrantes de su agrupación (entre ellos el de las coimas millonarias en la ANDIS, Miguel Angel Calvete).

“Según consta en el expediente, Pacífico estaba los suficientemente cerca para observar lo que ocurrió en el momento del atentado, aunque no lo suficiente como para sufrir lesiones por la onda expansiva. En los momentos posteriores a la explosión, Pacifico y Burgos trasladaron algunos heridos en una ambulancia que este último había llevado a la reunión” (Diariojudicial.com ).     Una filmación aficionada mostró a Pacífico luego del derrumbe de la AMIA,  entre los escombros,  mirando y conversando con un policía.  No se sabe si el agente policial le habrá confirmado que sus colegas fueron avisados para abandonar el área antes de las explosiones,  pero es un hecho que entre este atentado y el anterior contra la Embajada de Israel una docena de uniformados desaparecieron de la zona donde tenían que estar.

Para la Historia Oficial,  el atentado a la AMIA fue exclusivamente de realización extranjera, y no hay nada por investigar a nivel local. 

Campeones Mundiales de la Impunidad.



 


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