Dias atrás, todos los medios dieron la noticia de un hallazgo
-tras 22 años- de esquirlas extraídas de autopsias de
víctimas del atentado a la AMIA de 1994.
El anuncio de la fiscalía sostiene que “un
adelanto del examen pericial de estos materiales realizado ahora por
Gendarmería Nacional afirmó la concordancia entre la estructura de estas
esquirlas con la de aquellas piezas de camioneta Trafic recogidas en el lugar y
peritadas en 2002. Este resultado en
confronte con otras constancias de la investigación consolida además la
hipótesis del empleo de una camioneta para la comisión del atentado”. El comunicado finaliza señalando que esto refuerza en una dirección “inédita y
unívoca” la hipótesis históricamente sostenida por la fiscalía.
Sin embargo, y pese a la encomiable tarea que viene
realizando la nueva UFI AMIA, existen sobrados
motivos que justifican mantener una actitud mucho más prudente, a contrapelo
de las ansias generalizadas de dar por esclarecida la mecánica del atentado.





















