Transcripción de algunas partes relevantes del dictamen del
fiscal de la Cámara Federal de Casación Penal Javier De Luca, contrario a
sostener el recurso del fiscal moldes para reabrir la denuncia de Nisman contra
Cristina Fernández de Kirchner y Héctor Timerman. Y una reflexión
previa sobre las pruebas ilícitas que -una vez más- fabrican sin
"strepitus fori" ciertos
querellantes. ¿Cual fue el rol de los dirigentes de AMIA?
Los párrafos que siguen más abajo son extractos de la resolución de 21 páginas del fiscal, como para que los lectores tengan una rápida idea de sus principales argumentos.
Pero antes de reproducirlos, cabe destacar que De Luca dedica al pasar un párrafo a una grave cuestión casi soslayada o naturalizada hasta el momento: La DAIA y Moldes sustentan su pedido de reapertura en una grabación ilegal y clandestina -casi un vicio profesional en todo lo relativo a la causa AMIA- un tipo de irregularidad a la que los acusadores son históricamente adeptos. Basta con recordar las grabaciones clandestinas realizadas en los primeros años de la causa AMIA por los abogados de la DAIA Martha Nercellas y Victor Zaidemberg, con micrófonos ocultos en sus ropas, en coordinación con el ex juez Juan José Galeano, y con el jefe de la DUIA Jorge "Fino" Palacios; o los videos que el propio Galeano hacía filmar en secreto de sus tratos ilícitos con Telleldín y con otros, previo a la compra de su declaración para desviar la investigación.
El fiscal De Luca es benévolo con los dirigentes que participaron de la charla que fue de algún modo grabada y editada, maniobra que tiene la marca en el orillo. Dice así:






















