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Aquí están los periodistas a los que la DAIA les pagó un viaje a Israel en marzo 2018. El más alto en esta foto (bajo la leyenda "...

lunes, 3 de octubre de 2016

LA CENSURA QUE DERRIBÓ UN CANAL


El primer programa de la dirección de noticias del canal de cable ALEF NETWORK fue emitido en 1995,  días antes del primer aniversario del atentado contra la AMIA.    Incluyó un fragmento del discurso del presidente  Menem en que dijo  “quiero pedir perdón por este lamentable episodio”  (el  “lamentable episodio” fue la masacre de la calle Pasteur).  En estudio,  el periodista Sergio Kiernan le preguntaba a Diana Malamud si ella pudo perdonar. La categórica respuesta fue que no,  que “falta voluntad política para que esto se investigue” y que  “los poderes son sordos al reclamo de justicia”.   El programa seguía con imágenes de Plaza Lavalle y Memoria Activa,  donde el fiscal Strassera afirmaba:  “venimos a pedir algo muy difícil en la Argentina de hoy: justicia”.   En la mesa de debate,  Joe Goldman  (coautor del libro “Cortinas de Humo”) hablaba de la conexión local y el Dr. Raúl Zaffaroni se refería a la “sensación de defraudación y de estafa” con relación a las promesas de seguridad por parte del Estado.      Una nota mostraba a Jorge Lanata explicando la facilidad para conseguir explosivos en nuestro país.          El diario “La Nación”,  en su edición del 22 de julio de 1995,  destacó con gran titular y a media página que en esa emisión de Alef Network,   el ministro Corach reconoció la existencia de una conexión local.


Tras este primer y exitoso programa de producción propia del flamante canal,  empezaron los problemas.  El hostigamiento se descargó sobre todo el plantel del departamento de noticias,  cuyos empleados muy pronto serían ilegalmente despedidos.   “Quienes piensan que esto es un canal de noticias se equivocan”, bramó Rubén Beraja,  presidente del directorio de Alef Network S.A. Rápidamente se sumaron voluntades que consideraban más redituable económica y políticamente difundir videos sobre el cultivo de la zanahoria en el Neguev.  
Marcos Doño y quien esto escribe,  ambos cofundadores y directores de noticias del canal,  fuimos presionados de mil formas por Beraja y distintos personeros del Banco Mayo para abandonar el proyecto Alef.       El canal fue objeto de una virtual ocupación de personas de confianza del titular de la DAIA,  incluyendo a su hermano David,  y a un par de personajes no menos incapaces que corruptos.   Todos ellos se encargaron de cumplir la consigna de impedir que Alef tuviera contenidos de investigación periodística independiente.  

Tras meses de disputas que incluyeron cartas documento y hasta  incidentes con intervención  policial,  llegó un momentáneo “armisticio”:   para no llegar a una instancia judicial,  los accionistas liderados por Beraja aceptaban que Doño y yo permaneciéramos un tiempo más produciendo un ciclo de trece programas, solo de temática “cultural”,  que llamamos “La Pluma”.  Pero realizándolos fuera del canal,  donde ya habían ocupado las que fueron nuestras oficinas.     Los contenidos supuestamente debían ser monitoreados previamente por la persona que Beraja designó para controlar la pantalla,  el argentino israelí Carlos Gurovich, que reportaba directamente al grupo del Banco Mayo.  En años recientes, Carlos Gurovich cambió su nombre por Carlos Kalman.      Tras dos programas culturales  “inofensivos”,   para el tercero -emitido en julio de 1996-  eludimos los controles previos de Gurovich-Kalman con cambios de horarios y “confusiones” que lograron hacernos llegar con el programa editado a la hora de emisión, sin control previo.  Lo dedicamos al caso AMIA bajo el título  “¿Por qué la impunidad ? ”.     

El programa comenzó con la lectura que efectuamos de un incendiario informe norteamericano que obra en la causa AMIA y que fue confeccionado por  la Comisión Republicana de Investigación de la Cámara de Representantes de EE.UU,  “Fuerza de Tareas sobre Terrorismo y Guerra No Convencional”,    semanas después del atentado.  Le leí de entrada al abogado de DAIA Rogelio Cichowolski el siguiente párrafo de ese extenso informe que sostenía la autoría conjunta de Irán y Siria :  “Sin duda luego del ataque un desertor iraní declaró que ‘los elementos más poderosos y reconocidos de ARGENTINA estaban directamente involucrados en brindar apoyo a los perpetradores del ataque’.  Otras fuentes parecieron confirmar esto,  diciendo que había agentes sirios de alto rango en el entorno inmediato del presidente argentino”.      

La incómoda respuesta del directivo y futuro titular de la DAIA fue:  “no creo que ese informe tenga desarrollo probatorio en la causa”.      Con ello,  quedó en claro que la DAIA conocía la existencia de esa investigación americana,  de la que sin embargo nunca habló.  Ni tampoco procuró que esa pista tuviera "desarrollo probatorio",  lo que muchos años después será objeto de reproche al juez Galeano en su juicio político,  como explico en esta nota que publiqué en  INFOJUS NOTICIAS
El programa incluyó también el testimonio de Rogelio García Lupo, quien apuntó directamente al encubrimiento de la pista siria y las actividades de Al Kassar en el tráfico de armas y explosivos a los Balcanes,  con un desvío de material a la Argentina.    García Lupo recordó que Al Kassar tuvo un hijo en la maternidad Suizo Argentina en la época del atentado a la embajada,  y que fue apoderado del gobierno argentino para la venta de fragatas misilísticas por encargo del entonces ministro de Defensa Romero.    Por su parte el fallecido periodista  Carlos Juvenal, entrevistado especialmente para ese programa de 1996, afirmó que no se estaba investigando como corresponde el papel que tuvo la empresa de volquetes,  el recorrido del camión,  el cruce de llamadas con Telleldín,  el terreno de la calle Constitución y sus aledaños. 
Es decir, buena parte de lo que recién en estos días se está juzgando en juicio oral,   y que toca directamente la cuestión del encubrimiento de la llamada “pista siria”.  

En otro fragmento García Lupo decía que el presidente Menem realizó "una jugada digna de un ajedrecista” al nombrar a dos ciudadanos judíos (por Corach y Jassán) al frente de las carteras de Interior y Justicia,  en lo que era como una transferencia de responsabilidad a dos personas de la comunidad frente a los reclamos y a la falta de avances que seguramente tendría la investigación.  

Un comentario del diario “La Nación” referido a los programas de televisión sobre el segundo aniversario del atentado,  con la firma de Marcelo Stiletano,  señaló:     “Hizo un aporte interesante “La Pluma”,  un programa periodístico de la señal Alef Network,  que refleja la actividad del mundo judío y de la colectividad israelí(ta)  en la Argentina.  Allí se agregaron datos originales,  como una presunta pista siria,  y materiales testimoniales,  entregados por la autorizada observación de los periodistas Rogelio García Lupo,  Carlos Juvenal y Walter Goobar, que podrían abrir una nueva investigación.    De paso,  quedó la sensación de que pudo haberse encarado un programa especial de características similares en la TV abierta”.     

A quienes el programa no les resultó “un aporte interesante”,  ni apoyaban que se abriera "una nueva investigación"  fue a Beraja y su gente.    Es que,  ahora sabemos,  en esa misma semana de julio de 1996,  y con la activa participación de Beraja en las gestiones previas,  la SIDE y Galeano le habían pagado clandestinamente a Telleldín la primera mitad de la coima de US400.000 para comprarle la declaración falaz con la cual se desvió la investigación

Terminado el ciclo de “La Pluma”,  Beraja y sus amanuenses consumaron nuestra exclusión definitiva del canal y dispusieron cerrar toda posibilidad de  investigación periodística y de crítica al “establishment” nacional y comunitario.  Y, por supuesto,  de inmediato se suprimió todo espacio de seguimiento critico de la causa AMIA.   El canal “Alef” fue entonces ocupado de facto por gente de confianza de Beraja, incluyendo a su hermano -dueño de una compañía de seguros-  y a un alto funcionario del Banco Mayo, León Laniado,  luego procesado por el vaciamiento de la entidad bancaria.
Diego Melamed, en su libro Los Judíos y el Menemismo (Ed. Sudamericana, mayo de 2000) cuenta que a continuación, “a fines de 1997, Beraja, ya cansado de lidiar con el tema, deriva la conducción en su hermano David, quien intenta un nuevo “golpe de timón” de la mano de Ariel Berliner. La experiencia que Berliner había adquirido en ATC le servía para ser trasladada en escala. Del menemismo en la televisión abierta al berajismo en la TV de cable, rearmó el canal privilegiando un noticiero donde no se podía criticar ni al gobierno ni a la conducción de la comunidad judía.  A modo de ejemplo, hubo días en los que la única nota a realizar era difundir las declaraciones que el ministro Corach hacía por las mañanas. En ese contexto fue levantado del aire el programa ‘Novedades AMIA-Embajada’ ”.
Tras languidecer un tiempo, dos años más tarde la insulsa pantalla de Alef Network fue levantada de los servicios de cable,  y poco después fue decretada su quiebra.   
Segunda parte,  aquí:  http://lacausamia.blogspot.com.ar/2016/12/alef-network-el-encubrimiento-televisado.html

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