La DAIA se presentó como pretendida querellante en la archivada denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman contra Cristina Fernández de Kirchner, pidiendo su reactivación.
Es la misma DAIA que en vida presionó al fiscal Nisman para que no investigara el encubrimiento de Galeano y Menem. Así puede interpretarse del ya conocido cable de Wikileaks emanado de la embajada de Estados Unidos, tras la visita del funcionario de DAIA Alfredo Neuburguer. O de la querella que en ese entonces Nisman promovió por supuestas amenazas recibidas de un miembro de la DAIA, tal como narré en mi libro "Brindando sobre los Escombros", editado en 2012.

















